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La Liga AUF investigada/ Los pasos perdidos del fútbol en el Parlamento


"Nosotros observamos que en las canchas chicas se producen partidos a los que concurren 40 personas, principalmente, en los campeonatos de la Divisional “B”, pero también hay equipos de la “A” que no llevan un volumen de gente adecuado."
“Nosotros observamos que en las canchas chicas se producen partidos a los que concurren 40 personas, principalmente, en los campeonatos de la Divisional “B”, pero también hay equipos de la “A” que no llevan un volumen de gente adecuado.”

Los gobernantes de Uruguay -incluído el actual Presidente José Mujica- saben muy bien que nuestro fútbol no posee las condiciones mínimas para poder decir:”Somos un fútbol profesional en el mundo”

TAL CUAL: “Recuerdo que cuando estaba en Colón, en la Divisional B había 12 equipos y ahora hay 16. ¿Había necesidad de aumentar de 12 a 16? Creo que no. Según me acotan, es como repartir la miseria. Pienso que se trata de arreglos, de votos…”
 
INVESTIGACION para DiarioUruguay / Eduardo Mérica
eduardomerica@gmail.com 
TERCERA PARTE TEXTUAL DEL ACTA…
CONTINUA 2da PARTE
SEÑOR GAMOU.Entonces, creo que deberíamos generar ese ámbito de discusión.
Para finalizar, me gustaría abordar el tema del PRODE. Hay que tomar en cuenta -y lo digo con el mayor de los respetos- que la convicción que tiene el sistema político, e incluso los contribuyentes, es que el juego es un vicio social. Por lo tanto, de alguna forma, lo que genere el juego debe volver a la sociedad a través de programas que procuren atenuar los problemas existentes. Según las cifras sugeridas, va a ser muy difícil convencer a alguien para instrumentar un PRODE que no sea gravado, por lo menos, por un 30% de Impuesto a la Renta. Además, vamos a tener otro problema: el paquete del juego es uno solo y las presiones van a venir absolutamente de todos lados. Creo que al Uruguay ya no le entra ni un alfiler de “timba”; de repente sí, pero vamos a tener que discutir un poquito cómo se reparte la ganancia.
SEÑOR BARÁIBAR.- Vamos a tratar de ser breves, aunque creo que el tema daría para mucho.
Cuando la semana pasada recibimos en este ámbito a los representantes de la empresa Tenfield S.A., hice una intervención que tuvo cierta repercusión externa que nunca creí que generaría. En esa reunión, dije algunas cosas que me parece importante reiterar en presencia de los miembros de los clubes, porque también los involucra directamente. Señalé que, a mi juicio, en los últimos diez años el fútbol uruguayo -y esto se tomó como algo provocativo- tuvo como pulmón artificial a la empresa Tenfield S.A. Ustedes tendrán su opinión, que podrá o no coincidir con la mía pero, sin duda, Tenfield S.A. actuó como un pulmón que ayudó al fútbol. También expresé que se trata de una empresa comercial, que no realiza una obra de beneficencia, que está integrada por gente que pretende ganar dinero y, como tal, actuó y obtuvo los derechos de televisión y todo lo que tiene que ver con las transferencias en el fútbol. Por su parte, nos aclararon que las deudas se reclaman a un miembro del Directorio de la sociedad anónima y no a Tenfield S.A., pues la empresa está al día en sus compromisos con el Estado; eso lo expresó el abogado que estaba presente en la reunión.
En esa oportunidad, propuse dos o tres ideas porque, en todo caso, creo que me puedo considerar un hombre de fútbol -que ahora está de licencia y está desarrollando la actividad política- porque trabajé muchos años, ya que soy técnico -realicé el curso de entrenadores deportivos y otro de FIFA- participé en el baby fútbol y, fundamentalmente, me desempeñé durante cinco años como Presidente en el Club Colón. Dicho de otra manera, transité por la Divisional “B” y todas las canchas de Montevideo. A partir de todo esto, quiero decir que de mi parte no va a existir una palabra de crítica hacia los dirigentes sino, por el contrario, una valoración absolutamente positiva. Sabemos que hay algunos dirigentes -muy pocos- que adquieren notoriedad, son entrevistados y aparecen como personajes. Por el contrario, la mayoría no son conocidos, dedican muchas horas de trabajo que restan a sus familias, e inclusive muchas veces aportan dinero en aras de una pasión y de un gusto.
Por otro lado, tengo la absoluta convicción -y lo descuento- de que toda la gente que está en el fútbol uruguayo es básicamente honesta. Habrá excepciones, como ocurre en la política y en cualquier otra actividad pero, esencialmente, se trata de personas que trabajan por una convicción y por el gusto de hacerlo. Asimismo, pienso que el fútbol de nuestro país se mantiene por una razón histórica: por la pasión que siente el pueblo uruguayo por el fútbol. Por ejemplo, los Estados Unidos tienen muchísimos más recursos que nosotros, pero de ninguna manera generan el mismo fenómeno que el fútbol uruguayo. Hace poco tiempo vimos el Estadio Centenario repleto, con alegría y entusiasmo, por un campeonato que, incluso, ha tenido muy buena recaudación por los partidos que se jugaron; esta es la base.
Como ustedes saben, Tenfield anunció que no iba a dar más préstamos ni adelantos -por lo menos, esa va a ser la conducta a seguir; podrán hacer las excepciones que quieran, pero eso corre por cuenta de cada uno- y como ya hay un dinero prestado, en el primer semestre del próximo año va a ser difícil que las cuentas den. En oportunidad de la comparecencia de Tenfield, señalé que el fútbol uruguayo tiene que repensarse globalmente. Aclaro que no tengo nada que ver con Tenfield; no conozco a Paco Casal y a Gutiérrez, si bien lo había visto en la cancha de fútbol como jugador de Peñarol, hablé con él por primera vez en este ámbito. Sin embargo, a lo largo de mi trayectoria política he dicho las cosas como las pienso y fue así que señalé que Tenfield podría ser la Katoen Natie del fútbol uruguayo; ustedes podrán estar o no de acuerdo o, incluso, lo podemos discutir en otro ámbito, pero no acá. Se preguntarán qué es la Katoen Natie; algunos tal vez la conozcan y otros no. Es una empresa belga que tomó el puerto de Montevideo absolutamente en la lona, ya que por la naturaleza de los bloqueos y todas sus carencias y limitaciones no había quién arreglara la situación. Pero ¿qué tenía? Nada menos que el puerto, y su administración funcionaba porque no había tocado fondo. De todas formas, en algún momento no llegarían más barcos a Montevideo -queremos establecer la similitud entre la situación del puerto y la pasión futbolera- pero la empresa mencionada puso cabeza, inyectó recursos y obtuvo ganancias -aunque si bien posee el 80% de las acciones, por ahora lleva más de US$ 100:000.000 invertidos- y hoy estamos a punto de tener un puerto modelo, capaz de competir a nivel de la región con el de Río Grande, el de Buenos Aires, etcétera. Por esta razón considero que el fútbol uruguayo tiene que repensarse globalmente y suscribo la iniciativa del Presidente de la Comisión, señor Senador Lara Gilene, en cuanto a convocar a los representantes del fútbol. Repito que suscribo y me alegro porque me siento encantado de poder conversar con ustedes pero, como nobleza obliga, señalo que la iniciativa fue del señor Presidente y que quien habla, como Senador del Gobierno, lo va a apoyar. Tenemos que ver cómo podemos terminar la ronda, juntar a todos los actores del fútbol y reunirnos en una Mesa porque hubo un conjunto de ideas que constituyeron el común denominador de las conclusiones a que se llegó ante esta situación. Entonces, primero hay que hacer el diagnóstico de cómo está el fútbol y analizar las posibilidades que tiene.
Por otra parte, la solución no es disminuir el número de instituciones. No tengo ninguna duda de que ese es un elemento más entre los muchos que hay que abordar. Es evidente que no podemos tener en nuestro país dieciséis equipos en Primera División y otro tanto en Segunda División -prácticamente un 80% de los montevideanos- cuando todos sabemos -más aún los que hemos viajado al exterior- que en las grandes ciudades europeas o americanas hay uno, dos o tres equipos en Primera División. Esto no significa que haya que decretar la eliminación de los clubes, pero sí se debe establecer un cronograma severo de eliminación de los equipos que descienden. Además, desconocía el dato de que en el fútbol uruguayo prácticamente no hay fútbol amateur. Pero si el fútbol amateur es la pasión, ¿qué es el baby fútbol? Es el fútbol infantil amateur. ¿Qué es la OFI? Más allá de que haya algún espónsor y se le brinde ayuda, es fútbol amateur. ¿Qué es la Liga Universitaria? También es fútbol amateur. Ese debería ser el soporte del fútbol institucionalizado, como el de la AUF. Personalmente considero que, así como la Liga Universitaria tiene seis o siete Divisionales, el fútbol uruguayo, a través de la AUF, también puede tener cinco o seis Divisionales -la mayoría de ellas amateur- por las cuales se vaya ascendiendo hasta alcanzar un vértice compuesto por unas pocas instituciones que llegan debido a su esfuerzo, su calidad, su infraestructura, por contar con buenos equipos, un presupuesto equilibrado, una masa social adecuada, tener acceso a la televisión, etcétera. Dicho vértice estaría compuesto por ocho, diez o doce instituciones en la Divisional “A” y una cantidad similar en la Divisional “B”.
Sé que quienes nos acompañan son dirigentes del fútbol y no pueden aceptar algo que les signifique poner en riesgo la permanencia en la Divisional en que se encuentran en este momento; eso está en la tapa del libro. Por definición, ustedes no pueden aceptarlo, pero alguien que ve las cosas desde afuera, en forma objetiva, no lo puede negar.
Asimismo, señalé otra cosa que por supuesto no le gustó a Tenfield y el señor Gutiérrez me contestó enseguida. Dije que, si en vez de esperar los eucaliptos y los pinos que se utilizan en la empresa Botnia durante dos o tres años para que lleguen a su punto óptimo, se los tala al año, se va perdiendo la riqueza. En este caso, sabemos que la riqueza del Uruguay es la pasión y ésta se logra si existe adhesión a las instituciones, si hay dirigentes atrás, si tenemos un semillero y se forman jugadores juveniles. Creo que debemos cuidar estos aspectos. Lo que propuse -lo aclaro porque en los diarios se dio una información equivocada- fue establecer, para la AUF y para la selección nacional, que no se pueda hacer transferencias de jugadores de los 15 a los 21 años. Quiero aclarar que se trataría de algo voluntario. Quienes trabajan en las divisiones formativas, saben que el chiquilín de 15 años todavía no es conocido y tiene la aspiración de forjarse un futuro. Eso está muy bien, pero debe ir tanto en beneficio del jugador y de su familia, como del fútbol uruguayo y de la institución que quizás lo estuvo “bancando” desde los 10 u 11 años. Creo que de esa forma podemos lograr jugadores con buenos valores, con una mejor formación física que la que tienen actualmente -los jugadores uruguayos llegan a competir en condiciones físicas muy insuficientes- y con fundamentos mucho más sólidos del juego de equipo y de sus reglas. De esa manera, integrarían un equipo hasta los 21 años, las instituciones los podrían vender en mejores condiciones y, por supuesto, se les pagaría un sueldo razonable de $ 18.000. Este sistema de la AUF tendría una adhesión voluntaria de las instituciones -podrán incorporarse las que quieran hacerlo- y se le pagaría un salario al jugador. Al integrar un jugador a la Selección Nacional se le señalaría que para ello tendrá que firmar un contrato entre partes. Paradójicamente, hace pocos días aprobamos una ley sobre residencias médicas que establece que el médico que hace un posgrado, por todos los recursos que vuelca la sociedad para hacerlo posible, debe permanecer en su lugar de trabajo durante cierta cantidad de años. De la misma manera, si la sociedad y el fútbol uruguayo le dan a un chico la posibilidad de competir, este debe devolverlo de alguna manera; por supuesto, luego tendrá el derecho de decidir sobre su porvenir futbolístico y el de su familia. Insisto en que este Estatuto sería para la AUF y las instituciones podrían incorporarse en forma voluntaria.
La tercera propuesta que realicé es la siguiente. Todos sabemos que la Copa Libertadores de América es la tumba de los cracks o, por lo menos, de las instituciones que tienen esos futbolistas, porque quedan exhaustos. Tanto el presupuesto de las instituciones como los futbolistas, cuando llegan de competir afuera, se caen. Creo que habría que hablar con la Confederación Sudamericana de Fútbol para ver si -incluso sería una idea que podría servir a otras instituciones- los partidos de la Copa Libertadores entre Uruguay y Argentina se pueden jugar en un cuadrangular o algo similar para obtener recursos extras. Por ejemplo, podría jugarse en el verano en Montevideo, en Buenos Aires, en Mar del Plata o en Punta del Este, para obtener recursos extra. Hay que tener en cuenta que todos pueden ser partidos muy taquilleros, porque esto involucraría a los cuadros que mejor han actuado en el año. Estos recursos después permitirían a las instituciones poder competir en la Copa Libertadores, prácticamente sin tener que endeudarse.
En resumen, esto era lo que quería decir, porque pienso que corresponde que ustedes lo sepan. Naturalmente, todo esto es opinable y discutible. Créanme que el fútbol me encanta y si no estuviera en la política, probablemente volvería a ese deporte -claro está, con unos años más- con mucho gusto.
Por otra parte, quiero decir que los felicito; en lo personal, admiro a los dirigentes porque, efectivamente, son lo que han dicho antes: gente que trabaja en el fútbol, dándole todo y, prácticamente, no recibiendo nada. De repente, alguna vez les toca un viaje, pero ese es un caso en no sé cuántos; la gran mayoría no viaja a ningún lado.
Simplemente, tomen mis palabras a beneficio de inventario, como una idea que -créanme- aporto con total honestidad y con la mayor convicción en el sentido de que es para ponerla en el escenario de la reflexión. Tal vez, cuando terminemos esta ronda de reuniones, podamos convocarlos a todos, en conjunto -veremos, con el Presidente de la Comisión, cómo lo concretamos- para ver si podemos elaborar algo así como una síntesis de estas entrevistas.
Aclaro que no hablé del tema “fútbol y violencia” porque me extendería mucho; el año pasado lo analizamos en un ciclo en esta Comisión. En lo personal, puedo decir que soy de los convencidos de que los dirigentes de las instituciones tienen mucho para hacer en cuanto a controlar la violencia en los espectáculos deportivos. A este respecto quiero, en dos minutos, contar una anécdota. Colón estaba en la Divisional “C” y jugaba, para subir a la “B”, el último partido en la cancha de Fénix. Cabe aclarar que conozco a todos y sé quiénes son los individuos peligrosos, muchos de ellos enfermos. Como decía, estábamos jugando ese partido para subir de Divisional y lo estábamos ganando. En determinado momento, vi a dos o tres de los peligrosos, de los que armaban lío y, ¿dónde estaba uno de ellos, que después fue un dirigente importante? Estaba detrás del arco rival con una piedra en la mano. Fui, le agarré la mano y le dije: “¡Pero, anormal, si tirás esa piedra al arquero rival, nos eliminan y perdemos el campeonato!
Creo que los dirigentes de los clubes saben muy bien a qué personas hay que controlar para eliminar la violencia en el fútbol, que es uno de los aspectos que va a permitir que las familias vuelvan a disfrutar de ese deporte.
"Siempre me he preguntado si todo el capital histórico del fútbol uruguayo puede valer US$ 50:000.000, en cuyo caso el Estado podría entregar a la empresa esa suma a fin de liberar y dar independencia a las instituciones."
“Siempre me he preguntado si todo el capital histórico del fútbol uruguayo puede valer US$ 50:000.000, en cuyo caso el Estado podría entregar a la empresa esa suma a fin de liberar y dar independencia a las instituciones.”
SEÑOR RAPETTI.- Quiero decir, simplemente, que la violencia está en la sociedad.
SEÑOR BARÁIBAR.-Sí, sin duda.
SEÑOR DOMÍNGUEZ.- No vamos a hablar ahora de violencia, porque me gustaría llevar al señor Senador y dirimir esta problemática con los clubes grandes. Creo que se trata de un asunto que debemos analizar sin que esté dirigido, como lo está, por algunos.
Por otra parte, señor Presidente, quiero decir lo siguiente. La empresa Tenfield, según tengo entendido, no tiene adelantados los seis primeros meses del año que viene. Esta empresa adelanta semestralmente los pagos y ha notificado a la Asociación Uruguaya de Fútbol que, debido a los problemas por todos conocidos, no va a poder seguir haciéndolo.
Cabe aclarar que no es que nos quedemos sin esos ingresos. La empresa Tenfield cumple religiosamente con sus obligaciones y lo que hacía era adelantar esos ingresos. Hago esta aclaración porque, a la vez, la Asociación Uruguaya de Fútbol solicitó otro fideicomiso al Banco de la República. Considero que es bueno que los señores Senadores tengan conocimiento de que el Banco de la República felicitó a la Asociación porque ha mejorado sensiblemente los balances en esta ocasión y ha dispuesto un dinero importante.
A lo largo de la vida, cuando uno ya tiene muchos años, va dejando la sonsera de lado y entendiendo que la experiencia se adquiere más en la calle que en la universidad. Por eso, para no dejar ninguna prenda perdida u olvidada en el apero, en nombre de la Asociación Uruguaya de Fútbol y de las instituciones, quiero agradecer a los señores Senadores por habernos recibido. Destaco que muy pocas veces las instituciones o sus delegados y Presidentes son convocados para analizar su problemática, y por eso agradezco enormemente la sensibilidad que han demostrado. Realmente nos reconforta que nos hayan permitido expresarnos durante todo este tiempo que, reconozco, ha sido mayor del que nos correspondía.
(Se retiran de Sala los representantes de la Asamblea General de Clubes de la Asociación Uruguaya de Fútbol)
(Ingresan a Sala los representantes de la Asociación Uruguaya de Entrenadores de Fútbol)
SEÑOR PRESIDENTE.- La Comisión de Deporte del Senado resolvió hace un par de meses invitar a varios actores vinculados con el fútbol, dado que los señores Senadores que la integran vemos con preocupación la situación económico financiera por la que está atravesando. Luego de escuchar a las partes involucradas, la idea de la Comisión es intentar generar un ámbito en el que profundizar sobre estos temas, porque si se lee con tranquilidad la versión taquigráfica de las exposiciones de las partes involucradas, se podrá advertir grandes diferencias, y en el medio de todo eso está en juego el funcionamiento del fútbol, que hoy en día es una de las empresas más importantes del país, puesto que más de 10.000 personas viven de él. Obviamente, nuestra intención es hacer un aporte y, tal como se dijo a la delegación anterior- creo que es la opinión de todos los señores Senadores de la Comisión- se trata de encontrar la forma de contribuir a la instalación de una Mesa que permita discutir estos temas. Considero que de ninguna manera los Legisladores podemos estar ajenos a esta problemática; por eso, para nosotros es un gusto recibir a los representantes de la Asociación de Entrenadores de Fútbol del Uruguay, quienes también son parte involucrada.
SEÑOR MUJICA.- Muchas gracias, señor Presidente.
Deseamos agradecer a los señores Senadores por dejarnos participar en esta Comisión, porque es algo que no siempre sucede; en los muchos años que he vivido, como futbolista y como técnico, creo que pocas veces -hablando a calzón quitado- nos han dado intervención. En realidad, somos once en la Comisión y nuestra idea era poder venir todos, aunque algunos compañeros están trabajando en la pretemporada, por lo que no han podido participar.
Hemos tenido muchos golpes en la vida -hemos vivido mayormente como jugadores y también como técnicos- y por eso hace alrededor de cinco años que dijimos que no hacíamos más proyectos. Muchos de nosotros hemos tenido la suerte de vivir durante muchos años fuera del país y aprender la organización del verdadero fútbol. En el año 1972 fui a jugar a Francia, cuando era un país de segundo nivel en Europa, y jugaban conmigo Prieto y Tito Fouillioux que eran chilenos y trajimos toda esa experiencia a nuestros países. Hace poco vimos un partido en Chile, del que puedo decir que los responsables de ese equipo compraron un cerro, lo devastaron e hicieron la concentración y la cancha, con toda la hermosura que eso tiene. Todo esto vino con ellos y con la organización, y nosotros los trajimos a nuestro país junto a personalidades como Espárrago, Blanco -que estuvieron en España- o Morales -que jugó en Austria- pero nunca nos escucharon; no es una excusa, pero es nuestra realidad.
Hace pocos días escuché a Paolo Montero -al que quiero como si fuera mi hijo- quien dijo la verdad -ya entro metiendo cuchillo- cuando expresó que lo nuestro es falta de organización. Si vemos lo que está sucediendo en Beijing, se me pone la carne de gallina, pero lo cierto es que estamos muy atrás de todo.
No me quiero ir del tema, pero puedo decir que converso mucho con Forlán y las cosas que cuenta su hijo son para morirse. Esos equipos son superprofesionales y en los nuestros, por ejemplo, hay algunos que no tienen masajista, médico ni preparación. En esos equipos tan avanzados cuentan con alimentación, psiquiatra, psicólogo, en fin, todo. Por ejemplo, en una delegación brasileña o argentina son cincuenta y los uruguayitos -mi país- vamos con lo justo, y después queremos salir campeones.
Tal vez me adelanto a lo que los señores Senadores quieren saber, pero estamos dispuestos a responder las preguntas que estimen necesarias. Acá no hay cosas raras ni queremos evitar responsabilidades, porque también los entrenadores tenemos nuestros errores o los acompañamos. Lo nuestro se empezó a venir abajo desde que se firmó un contrato que no existe en ninguna parte del mundo; entregamos el fútbol totalmente. Por lo tanto, todos dependemos de ellos, algunos más y otros menos. A partir de ahí, nosotros miramos el ejemplo de Argentina y Brasil, o Brasil y Argentina. Los chilenos están mejor organizados que nosotros. Yo trabajé nueve años en Colombia, y es un espectáculo. Todos van para adelante, tienen mejores canchas, hacen estadios. No quiero lastimar a nadie, pero personalmente debuté en 1961 en la cancha de Progreso, con la Tercera División de Rampla, y ahora el vestuario está en condiciones casi idénticas a las de aquella época.
En definitiva, venimos a ponernos a disposición; si hay algo en lo que podamos colaborar, encantados.
SEÑOR HURTADO.- Creo que el mal es conocido. A partir del momento en que se monopolizó el accionar del fútbol, se perdió pie en todas las áreas. Hoy hay un grupo minúsculo que es absolutamente rico y los demás vivimos en la miseria. Las instituciones no tienen poder económico para solventar su actividad, ni tampoco lo tiene la propia Asociación. Los contratistas siempre existieron, pero simplemente hacían la intermediación entre los clubes y de esa forma obtenían su comisión. En cambio, ahora son dueños de la situación, manejan todo y las instituciones son absolutamente dependientes de lo que ellos resuelven. Las instituciones chicas funcionan intentando generar un capital a través del jugador que llega a la parte formativa. Entonces, ¿cómo pueden crecer esos clubes si, apenas se vislumbra que alguien puede ser un buen jugador, ya tiene un empresario que lo representa? ¿Cómo puede una familia tener buenos dividendos si el dueño de casa no trabaja?
Aquí tenemos el monopolio de una empresa que trabaja para eso: es un gran prestamista que da, por ejemplo, cinco jugadores a cambio de otros diez. Y por el otro lado está la comodidad de algunas instituciones que piensan que, mientras tengan esos cinco jugadores, pueden ir tirando.
En definitiva, falta organización, falta romper ese monopolio para que las cosas vuelvan a su lugar y falta que la gente trabaje. No se es dirigente solamente sentándose a una mesa esperando que las cosas vuelvan. Hay que reconvertir los procesos históricos del fútbol y volver a armar la estructura, de tal manera que la pirámide sea como debe ser: amplia en su base, para que el punto final sea la formación de un buen profesional, que a su vez nos dé los dividendos para volver a invertir en la pirámide.
"Es fácil gobernar el dinero de los demás y quedar endeudado, como le ocurrió a Cataldi en la década de los ochenta, cuando trajo a Morena en US$ 1:000.000. "
“Es fácil gobernar el dinero de los demás y quedar endeudado, como le ocurrió a Cataldi en la década de los ochenta, cuando trajo a Morena en US$ 1:000.000. “
SEÑOR MUJICA.- Quiero aclarar que no se trata de un problema de celos; uno tiene que vivir la realidad. Por eso decíamos al principio que uno es cómplice de muchísimas cosas. Pero pienso que si estos empresarios -que, en algunos casos, son amigos personales- invierten un dinero importante, no van a hacer lo que quieren los de enfrente; ellos llevan el negocio a su manera. Reitero que no hay un problema de celos. El tema es que los manejos no vienen como eran antes. Los señores Senadores hablaron con el doctor Corbo y con los otros dirigentes de la Asociación -nosotros también estuvimos conversando con ellos hace algunos días- y saben que hay una desesperación total en muchos clubes, porque los jugadores se venden tan jóvenes que terminan siendo regalados. Pero tampoco tienen la plata para cubrir todos los gastos y lo que venden es para tapar agujeros. Entonces, en aquellos lugares donde hay tres entrenadores y tres preparadores físicos, se arreglan con dos. En este sentido, Ondino Viera siempre decía que mientras que cada divisional europea tiene su entrenador, preparador físico, médico, dietista, etcétera, nosotros, para tres edades diferentes, contamos con un entrenador, un preparador físico y, como no hay un traumatólogo especializado, igual se pone a un ginecólogo. Por ejemplo, en Rampla, si un jugador se siente de la rodilla o del tobillo, quien lo atiende es un médico ginecólogo. Estas son cosas muy dispares que llevan a que, como no se cuenta con el dinero necesario, se termina contratando a gente amiga. De todas formas, las cosas no se hacen bien.
Precisamente, el Presidente de la AUF, José Luis Corbo nos decía el otro día -tal vez los señores Senadores saben muchas más cosas que nosotros- que hay 18 equipos de las Divisionales “A” y “B” anotados, y difícilmente puedan comenzar con su trabajo. Realmente duele mucho saber que mientras nuestros equipos están de vacaciones, haciendo pretemporada, en todos los demás países de América del Sur empezaron los campeonatos y ya transcurrieron cinco o seis fechas. Entonces, cuando nosotros vayamos a competir contra ellos, seguramente nos caminen por arriba. Pido excusas porque me estoy yendo de tema, pero creo que lo que aquí existe es falta de organización.
SEÑOR SÁNCHEZ.- En este momento soy entrenador de fútbol, pero cuando fui jugador me tocó estar en distintos equipos menores, en Peñarol, en Danubio durante seis años y en la selección mayor por cinco años. Recuerdo que cuando era jugador de Rampla, en el año 1985, fui al Estadio Centenario a ver el partido en el que Uruguay le ganó a Chile por dos goles contra uno, que le permitió clasificar al Mundial. Nosotros, hinchas a muerte de Uruguay, ese día lo fuimos aún más porque, en Rampla, en ese momento nos debían cuatro meses y por el hecho de que Uruguay clasificara al Mundial recibía US$ 1:500.000 o US$ 2:000.000, lo que significaba que se pusieran al día con nosotros. Finalmente Uruguay clasificó, entró al Mundial y nos pagaron todo.
En el año 1993 tuve la oportunidad de estar en las eliminatorias, y si Uruguay iba al Mundial recibía US$ 8:000.000. Esta cifra, más o menos, alcanzaba para que los jugadores de fútbol cobraran todos los meses durante dos años, sin ningún tipo de problema.
El fútbol siempre tuvo dificultades económicas, pero recuerdo que en un determinado momento, cuando se hizo un contrato con Tenfield, el fútbol uruguayo recibió US$ 50:000.000 -incluso, se llegó a discutir que había otra posibilidad de contrato por US$ 82:000.000- por concepto de derechos de televisación. Creo que esto fue en el año 1998. Cuando uno escucha este tipo de cosas, piensa que es el momento del fútbol uruguayo, porque ¿cuándo entraron US$ 50:000.000 a nuestro fútbol? Este monto representaba, en un contrato por diez años, US$ 5:000.000 anuales. Sin embargo, cuando se arregla esta cifra -lo recuerdo bien, porque la memoria no me falla mucho- se hace una sociedad entre la Asociación Uruguaya de Fútbol y la empresa Tenfield, por medio de la cual se contrata a Passarella como técnico de la selección. A este grupo de trabajo se le pagó US$ 150.000 por mes, cuando el sueldo mínimo de un jugador de la Divisional “B” era de $ 1.000 mensuales. Esto no es un chiste y vuelvo a decir: el sueldo mínimo de un jugador de la Divisional “B” era de $ 1.000 por mes y este grupo de Passarella vino por US$ 150.000 mensuales. Realmente esto es un problema.
Creo que tanto los entrenadores como los jugadores de fútbol no debemos entrar en la órbita de la administración, porque no nos compete, pero nos parece que esto está muy mal. Más aun, después los jugadores de fútbol lograron aumentar el mínimo en la Divisional “A” y en la “B” a través de la lucha de su gremio, para lo cual tuvieron que superar un enfrentamiento entre ellos y llamar a elecciones hasta que, finalmente, otro grupo se hizo cargo. Pero en aquel momento, hasta la gremial aceptaba esa situación. Entonces, realmente es difícil salir adelante si cuando llega el momento bueno no se hace un reparto equitativo, y aclaro que no pienso que deba hacerse en forma igualitaria sino, repito, equitativa.
Estoy convencido de que hacer trabajos a largo plazo es muy difícil porque cada seis meses a los equipos se les van los jugadores y tienen que traer a otros para armar un nuevo cuadro. Recuerdo que cuando jugué en Danubio, en 1988, el equipo salió campeón del Torneo Competencia, del Torneo Uruguayo, llegó a la Copa Libertadores y estuvo entre los cuatro mejores de la Copa América en 1989. Ese equipo jugó tres años con la misma integración, dirigidos en 1987 por Luis Cubilla, y en 1988 y 1989 por Ildo Maneiro. Aclaro que menciono a Danubio porque este cuadro, al igual que Defensor, constituyen modelos a seguir en cuanto a su forma de trabajar.
Actualmente es muy difícil hacer un trabajo serio, por las razones que acabo de mencionar. Creo que sería muy bueno buscar una solución para el fútbol uruguayo, pero debe tratarse, sin duda, de un cambio real y no simplemente de una modificación pequeña. Todos sabemos que el fútbol uruguayo se ha transformado en el gran negocio para los intermediarios. Los demás actores, los jueces, los jugadores, los entrenadores y los aficionados, forman parte de un ámbito mediático y hasta ahora no hemos podido ver que la situación actual haya progresado. Repito que, a mi entender, tiene que haber un cambio real.
Obviamente, nuestro gremio no afirma ser el dueño de las soluciones y creo que lo mismo ocurre con las otras partes que trabajan en este medio, porque eso significaría un acto de soberbia. Pero creo que entre todos -tal como están haciendo los señores Senadores al consultar a todas las partes- podríamos alcanzar una solución para el fútbol de nuestro país. Creo que en todos los sectores, ya sean jueces, jugadores, entrenadores y dirigentes hay gente honesta y capaz, que tiene la buena intención de resolver la problemática del fútbol, actuando con solidaridad y en busca del bien común. Quizás, en este momento se piense que todo el mundo actúa en función de sus intereses personales, y ciertamente hay gente así, pero como dije también hay mucha gente honesta y capaz que puede lograr un beneficio para el fútbol uruguayo, que redundaría también en beneficio para todos.
Por otra parte, quiero decir que la situación de nuestro gremio es realmente desgastante. Por ejemplo, contamos con personas como Juan Mujica, con todo lo que él representó para Nacional, que es realmente intachable, puro, cristalino y honesto, realmente un valor, y lo mismo podemos decir de Fernando Morena, porque se trata de gente que por resolver el problema del fútbol estaría dispuesta a trabajar mucho. En ese sentido, puedo decir que cada vez que debemos integrar nuestro gremio a través de la formación de listas para las elecciones, recurrimos a esa clase de personas, pero lamentablemente vemos que la situación los va venciendo y ya no quieren participar. Por nuestra parte, les pedimos por favor que se integren, porque de esa manera nos motivan a nosotros.
SEÑOR BARÁIBAR.- Sin duda se trata de los referentes del fútbol.
SEÑOR SÁNCHEZ.- Efectivamente, así es, señor Senador. Por esa razón, pido que las personas honestas y capaces nos unamos, de una vez por todas, para realizar un cambio de verdad y sin temor.
SEÑOR SARTORIO.- Agradezco la oportunidad de estar en esta reunión y poder dar mi opinión con respecto a un tema amplio, complicado y cada vez más complejo. En ese sentido, me parece muy oportuna la inquietud de la Comisión en cuanto a convocar a todos los estamentos involucrados en el fútbol.
Creo que el fútbol como un ámbito económico, se encuentra en una situación de conflicto porque, por un lado, están las instituciones deportivas que, como es sabido, tienen una lógica no económica -cuyos objetivos no pasan por la economía, por el lucro o por algún beneficio económico y básicamente están orientadas hacia la parte específicamente deportiva- y, por otro, se encuentran todas las empresas vinculadas directa o indirectamente al fútbol, que obviamente tienen un fin económico. Por esa razón, estos dos ámbitos con lógicas diferentes entran en conflicto. También debemos considerar al Estado como un regulador de la relación entre las instituciones deportivas sin fines de lucro y aquellas que sí lo tienen. Evidentemente, éstas últimas han invadido el campo deportivo y todas las instituciones deportivas se encuentran en una situación de penuria económica. Entiendo que no ha existido una coordinación entre estas dos lógicas que permita trabajar en forma conjunta para que el fútbol logre permanecer saneado y con éxito deportivo, que es lo que buscamos todos.
Si observamos desde el punto de vista estrictamente deportivo, veremos de qué manera esta lógica del lucro, a veces irracional, va en contraposición a la lógica de los resultados deportivos. Por ello, me voy a referir a un aspecto claramente conocido por todos, que es el calendario. Si se realizan calendarios deportivos que conspiran contra el desarrollo o el crecimiento de los rendimientos de los clubes, evidentemente nuestro fútbol se verá ampliamente perjudicado.
Soy defensor de un tema del que poco se habló. Todos argumentan que hay demasiados clubes profesionales en el fútbol uruguayo, pero como técnico opino que estamos en el número correcto. Creo que 16 ó 18 clubes es un número adecuado -y aclaro que hablo como entrenador, puesto que no soy el contador de la institución ni el Presidente- ya que se realizan entre 30 y 36 partidos anuales; la competencia se lleva a cabo en una semana larga, de sábado a sábado o de sábado a domingo. ¿Qué observamos ante esta realidad? Que los partidos que se deberían jugar en nueve meses ‑en el marco de una competencia racional, que permita obtener los mejores resultados para el fortalecimiento de las instituciones y para que se puedan insertar con éxito en campeonatos internacionales- se disputan en un tiempo reducido. Y, por ejemplo, los partidos que se deberían jugar en dos meses se hacen en un mes y entre semana. Precisamente el hecho de que una de las últimas fechas definitorias de un campeonato se fijara entre semana, desde mi punto de vista, fue una aberración, porque se sabía que en un día laboral no iba a ir gente, y menos aún de tarde, por ejemplo, a las 13 horas. La lógica económica irracional de las empresas, que están digitando y ejerciendo su influencia en esto, conspira abiertamente contra el buen resultado de las instituciones. Por eso decimos que las instituciones se encuentran en una situación totalmente desventajosa desde el punto de vista deportivo. Y a ello se suma una muy mala gestión. En estos últimos años les han ingresado US$ 50:000.000 y por ello nos preguntamos cómo es posible que entre a las instituciones una cantidad importante de dinero pero que no la sepan administrar.
Evidentemente, una de las estrategias que se deben adoptar a fin de mejorar el nivel de sobrevivencia de las instituciones es la profesionalización de los cuadros directivos, y que dejen de ser voluntariados. Uruguay cuenta hoy con una herramienta legal que permite a las instituciones transformarse en sociedades anónimas. Es fácil gobernar el dinero de los demás y quedar endeudado, como le ocurrió a Cataldi en la década de los ochenta, cuando trajo a Morena en US$ 1:000.000. Hasta ese momento nunca se había vendido un jugador a ese precio, así que Uruguay tuvo el privilegio de traer un jugador pagando US$ 1:000.000.
Insisto en que la lógica que lleva a ese tipo de operaciones no es racional, porque lo único que hace es generar un endeudamiento monstruoso. Por supuesto, hago la salvedad de que la década de los ochenta representa la época más gloriosa de nuestro fútbol a nivel internacional, desde los años sesenta hasta el presente. Luego, no se han logrado resultados deportivos importantes.
En mi calidad de entrenador y considerando estrictamente la lógica deportiva, veo que si bien hoy se ha inyectado mucho dinero a las instituciones, ello provocó una bonanza, pero también el dejarse estar de los dirigentes y evitó que se generaran otras fuentes de ingreso. Así, de forma voluntaria nos hemos ido colocando en una situación de dependencia.
Por otro lado, debo decir que hoy nos encontramos en una situación bastante desregulada, por lo que pensamos si no es ya tiempo de regular este estado de cosas, lo que permitiría que las instituciones logren mayor solvencia y que el fútbol uruguayo recupere los lugares que tuvo históricamente. Nuestro deporte ha acumulado un capital histórico impresionante que en cualquier momento, con buenos resultados deportivos, nos permitiría alcanzar los primeros lugares del mundo gracias a esos antecedentes. Pienso que ese capital histórico se puede traducir en un capital económico bien gestionado por las instituciones. Lamentablemente, también hay que recordar que una empresa compró los derechos de la transmisión deportiva de los partidos, pero después, cuando se presentó la oportunidad de poder romper ese contrato -aclaro que soy respetuoso con el cumplimiento de los contratos que se firman- el gran temor era la indemnización que habría que pagar. Siempre me he preguntado si todo el capital histórico del fútbol uruguayo puede valer US$ 50:000.000, en cuyo caso el Estado podría entregar a la empresa esa suma a fin de liberar y dar independencia a las instituciones. El propio Estado sería, entonces, uno de los garantes de fortalecer ese capital histórico. Considero que esto es muy importante; es más, me parece que vale más de US$ 50:000.000.
Estas son algunas de las reflexiones que venimos formulando desde hace mucho tiempo y no es de ahora que nos preocupamos por el tema de la economía del deporte. Este es el momento en que entre todos debemos buscar una solución al problema, por supuesto, dando participación a todo los involucrados.
SEÑOR NOBLE.- Por mi parte, quiero señalar que a veces nos olvidamos del cliente, que es el que concurre a los partidos y paga su entrada. Es en este aspecto donde el Estado podría realizar el aporte mayor, más allá de toda la reglamentación que se pueda instrumentar. Hoy por hoy, no van todas las personas al estadio y los que van tampoco lo hacen con la frecuencia que quisieran. Estamos hablando de una familia media o media baja, que es a la que más la gusta el fútbol. A veces se hace imposible concurrir a estos eventos, y no porque la entrada sea cara, sino porque la situación económica no da para mantener la olla, y menos quizás para la parte de recreación o de esparcimiento. Hubo una época en que los dirigentes apoyaban al hincha -el que va sábado a sábado, domingo a domingo- regalándoles entradas, pero por equis motivo actualmente eso se ha cortado.
Por otra parte, entre los clubes menores ya no se observa esa atracción por ir a ver al club del barrio. Por ejemplo, el Club Basáñez -que es el que integro- tiene una hinchada que en su momento acompañaba al cuadro, y es gente muy humilde y muy pobre, que de repente hoy por hoy no puede pagar los $ 40 de la entrada. Tal vez, esos $ 40 se podrían compensar, por ejemplo, con la reducción del IVA en las compras de las empresas, tal como está proyectado. De esa manera se podría aumentar la clientela del fútbol, especialmente de jóvenes, pues hay mucha juventud en otras áreas y no en el deporte. Creo que podría ser el puntapié inicial para atraer la clientela y que las nuevas generaciones concurran y hagan de este deporte, que fue y es el número uno en el Uruguay.
Nosotros observamos que en las canchas chicas se producen partidos a los que concurren 40 personas, principalmente, en los campeonatos de la Divisional “B”, pero también hay equipos de la “A” que no llevan un volumen de gente adecuado. Al llegar al Aeropuerto de Carrasco, los muchachos del Club River Plate expresaron que habían sentido la presión de jugar en Chile. ¿Por qué? Porque quizás aquí no están acostumbrados a jugar con una hinchada en contra, salvo cuando juegan contra Peñarol, Nacional, Defensor, Danubio o Cerro -es decir, un club que tenga un volumen de hinchas que pueda poner nervioso al contrario- y, además, en una cancha que no es la propia.
Por tanto, debemos lograr que la gente vaya a ver los partidos de todos los equipos. Eso generará, no solo otra imagen en los campos deportivos, sino también, por ejemplo, la posibilidad de tener un álbum de figuritas o lo que sea, tal como en su momento el fútbol transmitió y aportó a la sociedad. ¿Quién de nosotros no juntó y coleccionó algún álbum de figuritas con todos los jugadores de la época? Por ejemplo, yo tenía en una figurita al señor Mujica.
En síntesis, la verdad es que a veces, por estar en la vorágine del trabajo de entrenador, cuidando a los deportistas y tratando de solucionar la problemática del club, uno se olvida del cliente, que es el que nos lleva a competir y participar en un campeonato profesional.
CONTINUA

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